Las familias "normales" y la homofobia

STOP ACOSO Y ABUSO INFANTIL


Como todo el que se mueve por las redes sociales habrá visto que hay una nueva campaña contra el acoso o abuso sexual, y se promueve bajo el hashtag #metoo o #Yotambién. 

STOP ACOSO Y ABUSO SEXUAL



Gracias a esta campaña son muchas las personas que han salido contando las horribles vivencias que han tenido que sufrir por culpa de algún que otro desgraciado de mente calenturienta. Son muchas historias, tanto de personas famosas como de personas anónimas que hemos leído pero sin embargo hay algunas historias que me han marcado y me han hecho escribir este post. 

En la revista que colaboro Yo no compro pan, han ideado una maravillosa iniciativa para darle voz a todas aquellas personas que quieran hacer público su caso y así poder desahogarse aportando su grano de arena para poder prevenir de esta lacra humana. Pero son 2 de mis compañeras las que se han atrevido a contar sus casos personales. A una de ellas la conozco desde hace mucho tiempo  jamás me hubiese imaginado nada así, a otra, no la conozco desde hace mucho pero a la vez me da la sensación de que son muchos los años que nos unen. Ellas, dos valientes que quieren luchar para que desaparezca este "afición", se han armado de valor y han contado sus testimonios, haciendo de ellos los 2 primeros de la revista. Han querido romper el hielo, y madre mía si lo han roto, han roto el hielo y el corazón de paso, de gente que las conocemos y las queremos. Son dos casos iguales, pero a la vez diferentes, pero ambos coinciden en que ocurrieron cuando eran pequeñas. Sólo de pensar que un niño tiene que vivir por algo así  se me pone la piel de gallina. Os invito a que leáis sus historias, eso sí, armaros de valor, yo en algún momento me quedé sin aire y me costaba respirar y es que no dejaban de ser niñas.



Desde aquí quiero mandar mi cariño, apoyo y admiración a estas dos personas. Primero porque las quiero, y segundo porque me parecen muy valientes. Han revivido todo lo ocurrido solo con la intención de poder ayudar y eso las hace mejores personas aún.

Todo esto me hace replantearme muchas cosas como madres, y yo de por sí era desconfiada cuando te enteras de cosas así más, y es que por desgracia no puedes fiarte de nadie. No sabes si el que está en frente de tí tiene una careta puesta y lo único que va a hacer es destrozarle la vida a tu hijo. 

Les roba la inocencia, su infancia, su felicidad  y su vida, y todo por tener unas mentes enfermas, egoístas, sádicas. Yo no puedo entender ningún abuso sexual pero ¿a niños? Dios mio, que interés sexual puede tener un niño, y ¿un bebé? Es que no me entra en la cabeza, es que de solo pensarlo me pongo mala. 

El otro día justo hablaba con algunos compañeros de la revista sobre mi pensamiento con respecto a estas cosas. Yo siempre he defendido que tras todo lo que se ve últimamente, te puedes encontrar el peligro en el lugar menos pensado, incluso en el seno familiar, que ya no puede haber lugar más rastrero. Pero yo como madre y desconfiada dije mi opinión y aunque ha algunos pueda parecerle mal, exagerada, es la que tengo y os la voy a comunicar. Yo dije que en mi caso si podía evitar que mi hija hiciera una clase extraescolar en la que el profesor fuese un hombre lo haría. Me llegaron comentarios como que no podemos generalizar, que no todos son iguales, que esto puede pasar hasta en la propia familia y tal, pero mi contestación fue clara, yo no sé si el que va a darle las clases a mi hija es un loco que esconde su malicia detrás de una máscara de niño bueno, y como no sé de que pie cojea el que me encuentro de frente prefiero no fiarme y no arriesgarme a que a mi hija le arruinen la vida. Claro que puede haber alguna mujer que también pueda hacer semejante salvajada pero seguro que no será de la misma manera y o por lo menos no se verán tantos casos y eso, me consuela, aunque sea un consuelo muchos, consuelo de tontos. 

Este tema como persona, como mujer y sobretodo como madre me preocupa muchísimo. Es algo con lo que tenemos que acabar, pero es tan difícil. No quiero pasarme de protectora, porque tampoco creo que sea sano, pero tengo claro que el sufrimiento que yo pueda evitarle a mi hija se lo evitaré. Ya habrá cosas que yo no pueda manejar que serán muchas. 

Maldigo a todo aquel que abusa de cualquier persona, pero sobretodo de aquellos que se atreven con los niños. Ojalá os muráis.


Comentarios

  1. El abuso no tiene perdón, de ninguna de las maneras. Yo, por suerte, no me he sentido abusada ni acosada. Admiro muchísimo a todas aquellas que dan voz y cuentan sus testimonios.

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    1. Totalmente de acuerdo contigo. Yo que recuerde tampoco he tenido que sufrir nada de esto y menos mal porque debe ser aterrador. Un abrazo preciosa mia

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  2. Mi respeto a estas dos mujeres que se han atrevido a dar la cara y dar su testimonio. Y aplaudo su iniciativa a la que me uno pero ya!! Debemos visualizar porque estos temas son los que se ocultan. Y si pasan, pasan todos los días, dentro de la familia, principalmente. Así que nunca seremos lo suficientemente cuidadosas con nuestros hijos, además tenemos que darles mil herramientas para que ellos sepan defenderse, para que no tengan el perfil de victimas. Nunca te sientas súper mega protectora con tu hija porque esto es algo que sucede pero nos cuesta un huevo aceptarlo. Ya tu niña crecerá y en familia le harán un arma son para que ella misma se defienda, un abrazo!!

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    1. Sois unas valientes, yo por suerte no he sufrido ningún tipo de situación de este tipo y menos mal, pero solo de pensar que mi hija está en peligro de cualquier depravado me pongo mala. Eres de esas personas que enriquecen el alma de las demas! un abrazo preciosa

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