Las familias "normales" y la homofobia

Mi experiencia en el parto


El nacimiento de un hijo es el día más maravilloso en la vida de una mujer, pero los momentos anteriores al nacimiento son un verdadero calvario. Hay muchas madres que dicen que ellas no lo notaron, que tuvieron un parto fácil ¡pues que suerte!. Voy a compartir con vosotros mi experiencia, que no fue rápida ni fácil exactamente.

Era un martes 29 de Marzo de 2016 por la mañana, después de haber pasado una noche mala por la incomodidad de la barriga y no poder dormir, me levanté como cada día y me preparé el desayuno. Desde muy temprano yo notaba algo raro, no estaba como siempre, pero bueno todos decían que era normal, que era como me tenía que sentir teniendo en cuenta que estaba de 38+5 semanas y que estaba casi a punto de caramelo. 


Cuando me informaba sobre como serían los momentos previos al parto siempre leía lo mismo, ese día te encontrarás muy enérgica, querrás hacer muchas cosas, no te cansarás ... Pero en mi caso no pasó. Ese día estaba muy cansada, pesada, casi no podía andar, y tenía que seguir en reposo, porque mi hija desde la semana 36 quería asomar la cabecita y había que aguantarla lo máximo posible. 

Durante el día estuve sentada, con dolores, no tenía ganas de hacer nada y mientras estaba sentada me venía un olor muy fuerte. No puedo explicar bien como era ese olor, pero me olía una mezcla de olor de menstruación ligado con pipí asentado en las bragas de 3 días (cosa imposible porque aunque creáis que no me duchaba diariamente xD). Pero la cosa es que eso solo lo olía yo, me pasaba el día preguntado a mi madre si ella me olía y claramente decía que no, que ella no olía nada, que eran cosas mías. Pasado el día decidí irme a la cama más pronto que tarde, necesitaba estar estirada y reposar esos pies, que los tenía como botas de agua, debido a la retención de líquidos y al peso que llevaba.

Recuerdo claramente como fue lo que sentí a las 2.59 de la madrugada, mientras dormía sentí como se me partía algo por dentro y en ese mismo momento empecé a romper aguas como si de un río se tratase. Eso no paraba, llamé a mi madre a gritos pero la pobre mujer estaba tan cansada que no me escuchó así que tuve que levantarme para ir en busca de ella. Cuando se despertó y vio el panoráma los mismos nervios la hicieron dar vueltas por toda la casa sin parar, hasta que se dio cuenta y nos fuimos para el hospital.

Antes de irnos para el hospital, llamé al que hoy es mi marido y mis suegros, para darles la noticia de que llegaba Valeria, sin esperarlo, sin estar de 40 semanas, pero ella ya había decidido que no quería estar más ahí dentro.

Llegamos todos al hospital por urgencias, me montaron en una silla de ruedas y me llevaron para maternidad. Todo esto que os cuento sin dolores, iba tan normal, solo había partido la bolsa, pero no tenía ningún síntomas de los que todos me hablaban que iba a tener. 

Cuando me atendieron, la primera pregunta de la matrona fue "¿Estás segura que has roto agua o ha sido un pis?", pues mira señora normalmente cuando hago un pis, como usted dice, no suelo echar a caños, llenando cama, charcos en el suelo ... y sobretodo no me lo suelo hacer encima. Ella siguió con su trabajo y decía que no tenía síntoma de que fuese parto, el cuello del útero no estaba borrado, no había dilatación así que me derivaba a la ginecóloga para que ella me viese. La ginecóloga tampoco vio signos de parto, así que decidió hacerme una ecografía en la que pudo comprobar que había roto agua, que la bolsa estaba fisurada y que era hora de quedarme ingresada, la hora de la verdad se acercaba, o eso creíamos todos.

Pasaban las horas y yo seguía sin dolores, ni molestias, ese día estaba mejor que nunca, me paseaba por el pasillo del hospital como si del parque se tratara porque me dijeron que si andaba ayudaría a adelantar el parto, pues les hice caso pero aquello de poco sirvió. Sobre las 6 de la tarde del día 30, me llevaron a una de las salas de monitores para comprobar que la niña seguía bien y para ver como iba de dilatación, pues el cuello del útero seguía intacto, y dilatación no había, así que decidieron que tendrían que empezar a provocarlo, porque no podía estar con el bebé dentro sin líquido amniótico. 

AHÍ EMPEZÓ MI VERDADERO CALVARIO. 

Yo era inexperta en este tema, no sabía mucho de lo que me hablaban pero la ginecóloga me dijo que me iban a poner como un pequeño hilo, parecido al de un tampón que iban a ir soltando hormonas y así iban a provocar que empezara a dilatar.
Todo esto teniendo que firmar una autorización, porque claro ellos no se iban a coger los dedos de que saliese algo mal y les cayera las responsabilidades. Pues yo, ignorante de lo que aquello era, acepté y firmé, y fue en ese momento cuando firmé mi sentencia. No habían pasado ni 10 minutos cuando aquello empezó hacer efecto, de estar riéndome dando vueltas por el hospital, pasé a estar tirada en la cama llorando porque aquello me dolía muchísimo. Recuerdo que yo lo único que decía era que me iba a tirar del hilo y que me lo iba a quitar que aquello era insoportable, pero no me dejaron obviamente.

 Mi humor era el de un ogro, mi pobre marido allí a mi lado todo el tiempo, no se separo para nada, sufrió los dolores conmigo, atento, cariñoso como el que más, pero solo recibía desprecios y malas contestaciones por mi parte, y es que yo no tenía ganas ni de mirarme, pero claro él no tenía la culpa. Fallo mío.

A las 2 horas aproximadamente, las contracciones empezaron a ser cada 1 minuto, seguidas una tras otras, los dolores eran insoportables, que yo no sé como serán los del parto natural, pero los del parto provocado en mi caso me parecieron excesivos. Mi familia llamó entonces  a las enfermeras y me metieron en la sala de monitores otra vez  para ver que todo iba en orden. Pero para sorpresa de todos, médicos incluido, TODO SEGUÍA IGUAL. El cuello del útero no se borraba y no había ni un centímetro de dilatación, ya se estaba viendo lo que iba a pasar, pero claro hasta última hora te tienen ahí pasando la de dios es cristo. Asi que nada me volvieron a mandar a la habitación.
Los dolores eran insoportables, yo lo único que hacía era llorar y lamentarme de porque me tenía que ir a mí así, yo solo quería que me quitaran el hilo y que dejaran que eso fluyese sólo, pero no ahí me tuvieron hasta las 10 de la noche que fue la hora en la que me metieron para dentro y ya no volví a salir hasta que no naciera mi niña. 

Dentro, le pedí calmantes a todo el que veía pasando, me daba igual que fuese enfermera, matrona, o a la propia limpiadora (pobre señora la tenía aburrida y ya por último venía y me acariciaba para tranquilizarme). Me pusieron calmantes, porque aunque yo pedía la epidural a gritos, no me la podían poner porque tenía que tener un mínimo de dilatación y yo no llegaba.

INCISO: Es importante decir que por parte de mi madre y demás familiares había antecentes de que no fuese a dilatar, porque eso parece que lo llevamos en los genes, ni mi madre, ni mi tía a la hora de sus partos dilataban, pero bueno eso ahí no importaba.

A continuación, me quitaron el hilo y decidieron que era hora de poner oxitocina porque después de más de 4 horas con el hilito y no haber resultado tenían que pasar a un segundo plan. Me pusieron la oxitocina, goteros y goteros, pero aquello tampoco surtía efecto, pude llegar a los 4 cm a las 12 de la noche así que ahí viendo como rogaba que me pusieran la epidural accedieron y fue ahí cuando mi vida volvió a tener sentido xD. Me quedé dormida, ya que llevaba prácticamente 24 horas sin dormir y ya me podían hacer lo que quisieran que a mí me daba igual. 

Tengo que decir que durante el tiempo que yo estaba dormida entraban y salían matronas y ginecólogos (me lo contó mi marido) y entre ellas mismas hablaban y decían que esto no iba para adelante, que no dilataba y que no tenía pinta que lo fuese a hacer. 
Aún sabiendo que aquello no avanzaba decidieron seguir teniéndome allí, sin programar una cesárea ni nada, pero sería alrededor de las 4 de la madrugada cuando me desperté, y no fue por otro motivo sino porque el efecto de la epidural se me fue. Otra vez a pasar dolores, volvieron a llamar a la anestesista, vino me puso un poco más pero nada. Recuerdo que la parte izquierda era la que me dolía. Pasaban las horas y yo seguía con dolores, y aquello no tenía pinta de cambiar. Hasta que a las 8 de la mañana, después de todo el día anterior y toda la noche, entró una matrona nueva, está fue como Dios para mí. Lo primero que me preguntó era que si me seguía doliendo, y a continuación me dijo que intentara empujar. Vamos a obviar mi simulacro de empuje, porque es hasta vergonzoso, yo no tenía fuerzas ni para soplar una vela, así que haceros una idea. Así que cuando esa chica vió semejante situación dijo vamos a preparar el quirófano que vamos a hacer cesárea. 
Ahí me vino Dios a ver, madre mía, no sabía yo que me iba alegrar tanto que me tuvieran que meter en quirófano, pero lo más imporante era que todo aquello iba acabar ya e iba a poder verle la carita a mi niña.

Y así fue, a las 10 de la mañana del día 31 de Marzo del 2016, tras 33 horas de parto llegó mi niña al mundo con su 3.120kg y sus 51,5 cm, tan bonita, con esa carita tan rosita, tan grande y gordita, era lo más bonito que yo había visto en mi vida, y en ese momento me enamoré para siempre de ella y ahí supe verdaderamente lo que era amar incondicionalmente.

No me puedo olvidar de la labor de mi marido, él no sufrió los dolores en su cuerpo pero los sufría conmigo. Lloró como el que más, recuerdo como se llevó toda la noche dándome agua y mojándome los labios, sus caricias, sus tranquila que todo va a salir bien, su aguante para no ponerme peor, sus te quiero y su mano agarrada a la mía. Él también se llevo todo ese tiempo sin dormir, incluso más que yo, pero estuvo ahí, no se separó, y no he visto sonrisa más bonita de él que cuando vió a su niña por primera vez. Es tan importante la labor de la pareja en este momento, reconforta tanto y te hace sentir tan segura, que eso no lo puede cambiar nadie.

A pesar de todo no hay nada de lo que esté más segura de que todo lo que pasé mereció
la pena, que ahora mismo ella es la que alegra mis días y no hay nada que me haga más feliz que verla crecer feliz y sana,  es el mejor regalo que me ha dado la vida.


Comentarios

  1. Siento que tuvieras que sufrir tanto pero al final todo se olvida y todo merece la pena. Mi parto tampoco fue el mejor del mundo, lo puedes leer también. El mio fue directamente inducido con el "hilito" que comentas y luego con oxitocina. En mi parto lo peor fue el trato médico. Lo llevé también mal mucho tiempo. Dirás, madre mía esta chica lleva todo mal jaja pero ya todo superado al 100% que es lo que importa jeje

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    1. Pues sí menos mal que se olvida sino poco poblado iba a estar el mundo. Tu parto lo leí, es que me metí en tu blog y me empapé de casi todas las entradas aunque me quedan todavía para terminar jeje, y es que te tocó cada inhumano que vaya tela, y eso es lo que trae el estudiar por estudiar y no por vocación que haya gente que no esté al nivel que un paciente se merece. Esta profesión es como la de profesor si no tienes vocacion mejor no estudiarlo. Y mujer, no pienso qu elo lleves todo mal, es que son momentos muy duros y las hormonas actúan de muy mala maneras las petardas jajaja. Me encanta leerte y contestarte. Un besazo enorme y de nuevo gracias :)

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  2. Me he quedado muerta leyendo tu experiencia de parto. ¿Qué es eso del hilito? No lo había oído nunca. Creía que los partos se inducían todos con oxitocina sintética. La verdad es que es una auténtica faena lo que te pasó: rotura de bolsa y sin contracciones. De verdad que cuando leo estas experiencias se me ponen los pelos de punta y me doy cuenta de la inmensa suerte que tuve yo. Llegué al hospital en completa y con la bolsa íntegra. En media hora nació mi niño. No hubo tiempo ni para epidural, ni para que me metieran mano de ninguna manera. Me descuido un poco más y nace en el portal o en el coche. Y lo de que duden cuando llegas al hospital de si te has hecho pis o ha sido la rotura de bolsa es para mandarlos lejos, lejos. Ni que fuéramos tontas.

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    1. Lo del hilito es como el hilo de un tampón que te lo introducen y empieza a soltar hormonas que hagan que dilates a lo bruto. No sé el nombre exactamente la verdad, pero me pareció una auténtica brutalidad, se venía venir que yo no iba a dilatar pero allí me tuvieron 33 horas para ser exactos pasando lo que no está escrito. Tú tuviste muchísima suerte y mejor así porque pasar por lo que yo tuve que pasar fue un auténtico horror. Y lo del pipi, es que ahora me río porque vaya gilipollez de pregunta, si tuve que ir con una toalla puesta porque estaba chorreando y eso no paraba.

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    2. Creo que son prostaglandinas, pero no estoy segura. En fin, no sé cuánto tiempo se puede estar con la bolsa rota sin que haya riesgo de infección, pero me parece que provocar un parto es una putada, así con todas las letras.

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  3. Lidita Swan, ayer hablando con la chica donde voy a hacerme la depilación definitiva tuvo un parto muy parecido al tuyo. Ella sí que tenía pequeñas contracciones. Las aguantaba perfectamente, pero como era su primer parto se fue al hospital por si acaso algo no iba del todo bien. Y la dijeron que tenía la bolsa rota, que había perdido bastante líquido amniótico. Ella dice que no se dio cuenta, así que imagino que fue una pequeña fisura y fue perdiendo líquido poco a poco durante varios días. No debió ser una rotura muy evidente porque sino no entiendo que no se percatara. El caso es que la indujeron con prostanglandinas, también dice que era como un hilo. Y un horror, lo pasó fatal, no aguantaba los dolores. Y no dilató tampoco después de horas soportando la tortura y a las horas acabó en cesárea. En fin, creo que la inducciones pocas veces tienen éxito. Una amiga matrona dice que muchas veces son especialistas en solucionar lo que previamente ellos han complicado. Una pena.

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    1. Pobrecilla la chica, si lo pasó como yo es la muerte a pellizcos. Es increíble que sabiendo que eso no tiene retorno no eviten el sufrimiento al bebé y a la madre, pero bueno tal y como me dijeron a mí, es protocolo y eso es lo que tenemos que seguir. Yo creo que en mi situación si no fuese porque habría cambio de turno no me hubiesen hecho cesárea, pero la ginecóloga que dijo sí a mi cesárea era la misma que me atendió el primer día que llegué y después de ver todo el tiempo que llevaba así accedió. Un abrazo Luz

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  4. Vaya parto... Siento que tuvieras que pasar por todo aquello.
    Entiendo que las cesáreas no son algo de lo que abusar, pero hay veces que está tan claro lo que va a ocurrir que llevar el cuerpo al limite carece de sentido.

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    1. Fue un parto muy muy dificil, pero bueno pasó y tienes mucha razón se sabía lo que estaba pasandome y donde iba a acabar podrían haberme ahorrado todo aquel sufrimiento. Muchisimas gracias por comentar. Un abrazo

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